Hola a tod@s!!!
Hace dos meses que estoy en
Tenerife, he tardado un poco en seguir hablando de mis aventuras. ¡Espero que no os
hayáis olvidado de mí!.
He estado en casa de Irene y a ella le hubiese gustado llevarme a todos los rincones de la isla, incluso me convenció para que
rodáramos un corto... ¡con lo vergonzoso que soy!. Pero entre unas cosas y otras los planes habrá que aplazarlos para una segunda visita.
El primer sitio que conocí fue un pueblo del norte de la isla que se llama
Taganana. Lo que más me gustó fue la playa que estaba junto al pueblo: el paisaje recortado por las montañas, arena negra, chicas guapas en
bikini...

¡
Aaaah, que felicidad!
Luego me hablaron de los aborígenes que habitaban las islas antes de ser
conquistadas, los
Guanches y de cómo
vivían. Para conocerlos un poco mejor Irene me llevó al Museo de las Naturaleza y el Hombre, yo no sabía que iba a encontrarme cuando de repente entré en un cuarto oscuro lleno de... ¡momias!

¡Ay que
miedito!
Pero eso no fue lo peor, quiso
torturarme un poco más y me enseñó las salas del museo que tratan la fauna y la flora del archipiélago. Fue entonces cuando lo vi, un monstruo horrible
devorador de caracoles:

¡Un lagarto gigante! ¡Madre mía, su cabeza es del tamaño del mi
cuerpecillo!.
Irene me aseguró que éste ya estaba extinguido y que las especies que quedan por aquí son primos lejanos que miden la mitad. ¡Eso no me tranquiliza!.
Más tarde publicaré otro post para terminar de contaros mi visita a Tenerife y me prepararé para poner rumbo a mi nuevo destino.
¡Un besote a tod@s!.