Después de la playa tocó hacer algo de senderismo, por aquí se divierten mucho caminando entre montañas... como a mi me preocupa un poco ese volcán tan enorme que tienen justo en medio de la isla convencí a Irene de que fuéramos a caminar a una distancia prudencial del mismo, ella asegura que aunque está activo no da señales de querer explotar "peeeero pooor si aaacaaaso".
Ya que había conocido un poco más de cerca la historia de los Guanches ella escogió un camino Real, de los pocos que quedan bien conservados (estos caminos fueron construidos por esclavos durante la conquista) situado al norte de la isla.
El sendero se llama "Camino Vueltas de Icod el Alto", empieza junto a esta estatua. Me han dicho que es muy famosa entre los lugareños así que quise verla de cerquita para averiguar por qué es tan popular:

Huummm, creo que ya sé por qué...
Volviendo al camino, desde aquí se puede contemplar una vista maravillosa del Valle de la Orotava:

¡Menudo curro!
Al final del camino llegamos a un pueblo llamado Los Realejos.
¡Me come con los ojos! Si es que uno está de buen ver, pa que vamos a mentir.



¡Hala, que despistado soy! Olvidé decir que Irene vive en Santa Cruz. Antes de terminar mi paseo por la isla y preparar las maletas para mi nuevo destino, quiso enseñarme su lugar favorito de la ciudad.

Y esto ha sido todo por Tenerife, de momento. Próximo destino: Noelia, Asturias.